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Casi veinte años permaneció la escultura de la Virgen del Carmen almacenada en las naves municipales tras haber sido desmontada del campanario de la iglesia. Objeto de devoción para algunos y seña de identidad para todos los isleños, la imagen aguardaba bajo los efectos del tiempo el día en que sería restituida. Y ese día llegó, fue el lunes 19 de noviembre pasado.
En lo material, se trata de un trabajo de orfebrería realizado a finales de la década de 1960 en los talleres de la viuda de Manuel Villarreal Fernández, de Sevilla. La empresa, que ha llegado a la actualidad bajo la razón social “Orfebrería Villarreal, S.A”, ha alcanzado reconocido prestigio en el ámbito cofrade. El diseño de la efigie de la Virgen del Carmen fue obra de Alberto Balbontín de Orta, a la sazón arquitecto de la iglesia de Ntra. Señora de los Dolores junto con Antonio Delgado Roig. Inscrita en un aro de acero de dos metros de diámetro se encuentra una imagen en latón (aleación de cobre y cinc) de la Virgen del Carmen con el niño en sus brazos portando cada uno de ellos el escapulario carmelita. Alrededor del aro, incrustados, aparecen doce peces realizados en aluminio. El conjunto descrito, pretende figurar que la Virgen surge de un jarrón entre azucenas. En el proyecto original se pretendía instalar lámparas eléctricas sobre los ojos de los peces plateados de tal potencia que alcanzara varias millas mar adentro, y así fue anunciado en su día en la prensa provincial; sin embargo no podemos asegurar que llegara a ejecutarse de este modo, pues aunque existen fotografías nocturnas con iluminación que parecen confirmarlo, no se han encontrado vestigios en la escultura para asegurar que finalmente se instalaran las luminarias. La altura total de la composición es de cuatro metros. El 16 de julio de 1968 fue bendecido el campanario coronado con la figura de la Virgen del Carmen y la fachada principal del nuevo templo de Ntra. Señora de los Dolores. Las campanas ya habían recibido la bendición durante las fiestas del Rosario anterior.
Muy pocos meses después de aquel aclamado acontecimiento tuvo lugar un seísmo considerable que provocó daños estructurales a la nueva iglesia e hizo que la efigie de la Virgen se inclinara ligeramente hacia su frente, fue el 28 de febrero de 1969. En este nuevo estado permaneció veinte años. A pesar de que no presentaba ningún tipo de inconveniente se realizó un intento de enderezar la imagen, pero no se obtuvo resultado; antes al contrario, el soporte debió quedar algo más endeble. Así, en este nuevo estado, los temporales previos y el terremoto del 20 de diciembre de 1989 vinieron a aumentar la inclinación de la escultura hasta el extremo de que amenazaba con desprenderse. Así estuvo más de tres años. Finalmente, amparados por un informe técnico solicitado por el consistorio, el propio Ayuntamiento, no decidió reparar el daño sino que optó por retirar la escultura y trasladada a los almacenes municipales, lo que llevó a efecto el día 29 de marzo de 1993.
El día 19 de noviembre, tras la restauración de la efigie de la Virgen del Carmen, su segunda bendición y su restitución, se reanudó la historia de este icono isleño al mismo tiempo que se cerraba un capítulo en el que la recuperación del patrimonio del pueblo isleño ha triunfado sobre el olvido y la dejadez.
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