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Pedro Sosa: “Universo de trapo” recoge mi experiencia como médico de cuidados paliativos en el acompañamiento de enfermos terminales” PDF Imprimir E-mail
Escrito por Francisco López Chávez   
Miércoles, 02 de Enero de 2013 11:40

En su visita a Isla Cristina para presentar su disco “Universo de trapo” que tuvo lugar el día 1 del pasado mes, hicimos una entrevista a este gran isleño, que ejerce de Médico, en Pozo Blanco (Córdoba) y que canta como los ángeles.

L.H.  Pedro, tu vuelta a Isla, ¿qué ha supuesto para ti?

P.S. Pues ante todo un privilegio. Sentirse en casa es importante. Y sentirse acogido en tus raíces mucho más. Siempre he pensado que para caminar en la vida es necesario no perder nunca la referencia de dónde están tus orígenes. Isla Cristina siempre será el hogar, el lugar donde se recupera lo esencial de la Vida, la excusa para el encuentro con lo mejor de mí.

L.H.  “Universo de trapo”, el título de tu disco actual ¿Quieres traducirlo para que lo entiendan los lectores?

P.S. Universo de trapo es el título del cuento que inspiró el disco. En verdad se trata de un disco-libro. En él, he querido plasmar lo que ocurre en las personas cuando la vida trae reveses. Cuando las cosas que nos pueden ocurrir nos devuelven a lo esencial. Concretamente recoge mi experiencia como médico de cuidados paliativos en el acompañamiento de enfermos terminales.

Es curioso que no haya conocido a nadie más vivo que quien sabe que se muere. Para quien sabe vivir la dificultad, todo se simplifica y nos hacemos como muñecos de trapo. Sencillos, livianos, sin añadidos, sin imagen. Seres dispuestos a arrancarle al tiempo todo lo que éste tiene que ofrecerles. Universo de trapo es la vuelta a lo esencial como único medio de cambiar la vida, como única forma de renovar la existencia, de hacerla digna y auténtica.

L.H. ¿Qué es lo quieres y a quienes y adónde quieres llegar con tus canciones?

P.S. Quiero que lo esencial no pase. Quiero plasmar las cosas que no debo pasar por alto. Quiero arrancarle a la Vida todo lo que tiene que enseñarme. Por eso compongo, para que lo importante no pase.

¿Dónde llegar?... ¿Quién lo sabe?  Cuando creamos, lanzamos hacia los otros un mensaje. Si tuviera que elegir donde llegar con mis canciones… me gustaría que llegaran al corazón de quienes las oyen. Ni más ni menos. No hay ninguna otra pretensión con el disco. Esto y, por su puesto, poner la música como excusa para hacer llegar a la gente que más lo necesita la ayuda que esperan. Concretamente todos los beneficios del disco-libro van destinados a Casa Zulema, una casa de niños terminales en Honduras, a través de la ONG Proyecto Honduras a la que pertenezco y con la que desde hace varios años trabajo en Centroamérica.

L.H. Sé lo que te duele y  que tus quejas, son de los que sufren. ¿Cómo crees que les puede llegar el beso que buscan, el corazón que les ame?

P.S. Esa es una pregunta que cada persona debe responder. Creo que aún no hemos entendido que el dolor del que tengo al lado hoy, será el mío propio mañana si la realidad y el mundo no cambian. Hace unos años nos compadecíamos de quienes huían de países sin recursos buscando una vida mejor, aunque para ello tuvieran que dejarse la vida en una barca cruzando el estrecho. Hoy vemos como la historia (“igual de puta que justa”) nos obliga a muchos a emigrar fuera de nuestro país por los mismos motivos. Nadie habla de crisis hasta que toca a nuestra puerta. Y así nos va. Ese beso que no das, ese amor que no das, esa solidaridad que no entregas y esa indiferencia que a veces dirige nuestros pasos serán el mismo beso, el mismo amor y la misma indiferencia que podremos o no recibir nosotros mañana.

La realidad la construimos nosotros y nadie más que nosotros podemos transformarla con gestos. Cotidianos, sencillos, humildes, pero sólidos si parten de un corazón coherente y que siente como propio lo que le ocurre al otro. 

L.H.   ¿Hasta dónde la sociedad puede hacerse eco de tus quejas?

P.S. Nadie puede callarnos y hay cosas que hay que decir. Cada uno sabrá qué denunciar, qué mostrar, qué apreciar de lo que le rodea.

La sociedad eres tú y soy yo.

Más que pensar si los otros se harán eco de lo que vivo, de lo que descubro, es necesario hacer un acto de humildad y decirnos a la cara, si lo que ocurre a nuestro alrededor tiene eco en nosotros.

L.H.  Pedro, ¿Podremos, algún día, arrancarle a Dios Padre su mirada de misericordia para los que tanto padecen?

P.S. La misericordia ya existe. Hay mucho de bueno, de auténtico en la gente. Hay más bondad que maldad a nuestro alrededor, pero estamos programados para tener miedo, para defendernos y desconfiar, para no creer en el otro. Dios no es más que ese lugar dentro de cada hombre donde éste puede sentirse plenamente acogido, amado, esperado. Donde cada uno puede sentirse capaz, lleno de posibilidades y de fuerza. Dan igual los nombres. Es la dimensión de trascendencia, que es innata a cada uno de nosotros, la que nos lleva más allá de nosotros mismos.

Para mí Jesús fue alguien que descubrió y entendió que en cada hombre, hay suficiente bondad, suficiente fuerza para mover montañas si cree en sí mismo, si descubre que en su interior residen las respuestas que pueden transformar el mundo.

L.H. Puedes decirme, amigo y compañero de sentires, hasta dónde llega tu inquietud por ese olvidado mundo que van y vienen en pateras.

P.S. Querido Paco, la verdad es que cuando uno ha podido oler, sentir, escuchar y compartir la realidad de las tres cuartas partes de este mundo, entiende y siente muchas cosas.

Tener la experiencia de que un niño se muere en tus brazos, literalmente, de hambre o de una infección que aquí se curaría con una simple caja de antibióticos, abre la mente y el corazón. ¿Quién no cogería una patera en esas circunstancias?.

Mi inquietud es la de aquel que ya no puede olvidar lo que ha visto y lo que ha vivido. La de aquel que ha puesto nombres a la “pobreza” . No es un niño el que muere, es Zulema, Juan, Pablo,  el que muere. Un ser con el que has podido compartir risas, llanto y dolor.

L.H. Pedro. vuelca tu corazón y dale salida a tu mensaje de salvación.

P.S. Como decía Enrique Barrios: “Los pies en la Tierra. La mirada en el Cielo y el Corazón en Amor”. Y todo ello con la mente al servicio del corazón.

Esta es la humilde y sencilla sabiduría que traerá el cambio en cada hombre, en cada ser. Aquí radica nuestra fuerza y nuestra esperanza. 

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